
Recibiendo la bendición del Padre Miguel y la feligresía junto al grupo de catequistas de la comunidad, durante la misa y por el aniversario de los 50 años de los Misioneros Laicos.
por Ana Morales
Luego de haber concluido el proceso de discernimiento y haber visitado las tres comunidades con probabilidades para ministerio, Santísima Trinidad en el Tipnis me hizo comprender que mi llamado era aquí, entendí la importancia de poder establecer un ministerio en esta comunidad donde todavía no hay presencia de los Misioneros Laicos y donde podriamos preparar el camino para futuros misioneros que quieran servir aquí. Después de realizar tres visitas cortas a este lugar supe que podría colaborar y ayudar a las personas de aquí.
Actualmente ya estoy viviendo en la comunidad y nos han recibido con los brazos abiertos a mis otros compañeros y a mi; bajar del trufi, caminar por la calle y comenzar a escuchar que los niños y niñas me llaman por mi nombre “Ana” o como ellos dicen: “Madre” por que creen que somos hermanas religiosas, hace que se llene mi corazón de una inmensa alegría. Es ahí cuando reflexiono y digo: “estoy en el lugar correcto”. Se siente bonito saber que los niños ya me conocen, que cada adulto de la comunidad nos saluda por que ya nos identifican, sé que Dios está presente en cada uno de los hermanos de esta comunidad, entre la gente más pobre, entre los marginados; solo espero tener la valentía para pasar mi tiempo aquí, compartir mi vida con amor y generosidad con los demás y tener la bendición de poder sembrar una semilla de esperanza en cada corazón.
Establecer un ministerio en este lugar es todo un reto, por que llegamos y no había nada estructurado, sin embargo estamos en el camino correcto; poco a poco y con el apoyo de los padres de Maryknoll estamos conociendo a las diferentes personas de la comunidad y encontrando la manera de servir a través de nuestros diferentes dones y talentos. Sabemos la importancia de poder generar un impacto positivo en esta comunidad, trabajando en el área de educación, emprendimientos y como grupo pastoral.

Niños de Santísima Trinidad recibiendo la catequesis, para la primera comunión.
Actualmente estoy iniciando un ministerio con un grupo de mujeres artesanas de la comunidad que están con mucha disposición, apertura, ganas de trabajar y salir adelante. Ya hemos hablado sobre algunos objetivos y calendarizado algunas actividades para los próximos meses en los cuales les estaré apoyando con diferentes talleres que les ayude a fortalecer sus capacidades, que puedan mejorar sus emprendimientos, quiero apoyarles para que su trabajo tenga más visibilidad y puedan aprender sobre crecimiento personal, también estaré apoyando a los jóvenes de la promoción y pre-promoción del colegio Cipriano Barace con talleres sobre negocios y emprendimiento y apoyar en la catequesis para primera comunión los días domingos.
Además acompañar a los padres a realizar las visitas a los enfermos y darles la comunión son de las cosas que me hacen ser cada día más consciente que hay muchas personas que necesitan ayuda en la comunidad. Estoy aprendiendo de sus realidades y me hace estar agradecida de poder estar aquí acompañándoles y colaborando desde nuestras posibilidades.
Así mismo la semana pasada del (14-17 agosto) estuvimos celebrando a nuestra manera los 50 años de los Misioneros Laicos de Maryknoll mediante diferentes celebraciones en nuestra casa: cocinando comida especial, compartiendo cake con algunas personas de la comunidad, durante la misa en la capilla de Santísima Trinidad donde hemos tenido la oportunidad de contar un poco de la historia de los misioneros laicos, recibir muchas felicitaciones y la bendición de los sacerdotes y toda la comunidad presente.
La Comunidad de Santísima Trinidad nos ha hecho sentir acogidos, creo que como misioneros tenemos una excelente oportunidad de trabajar juntos y cooperar para lograr objetivos comunes, que son ayudar a resolver algunas problemáticas que existen en la comunidad y contribuir al bienestar general.

Reunión con el grupo de Artesanas de Santísima Trinidad, para establecer los objetivos de trabajo de los próximos meses.

Uno de los niños aprende a leer.
por Wilber Montoya
Dios nos sorprende cuando menos lo esperamos, hacer misión en un mundo tan dividido injusto e indiferente para mi es salir al encuentro con el otro, del que necesita de ti como Jesús nos enseña. Es encontrar una oportunidad de formar una nueva comunidad junto a las personas con las que convivimos, en el lugar donde nos encontremos para dar consuelo y esperanza, donde haya oportunidades para todos y todas. Desde nuestro estilo de vida, desde nuestra cotidianidad con nuestras virtudes y defectos.
Las pocas semanas que tengo de estar en esta nueva comunidad han sido de aprendizaje para mí, muchas cosas son nuevas, en las personas que voy conociendo encuentro sabiduría y apoyo en todo momento. Esto me da la certeza que, si nos ocupamos de las cosas que Dios quiere, él se ocupara de nosotros y no nos faltara nada. El ministerio en el que estoy sirviendo, he conocido que es una comunidad que poco a poco va en aumento de su población cuando he visitado los centros educativos he logrado ver que son muchos los estudiantes. Y que algunos de ellos necesitan apoyo para hacer sus tareas.
En Bolivia (trópico) encuentro una oportunidad de servir en mi ministerio que recién estoy comenzando a conocer, donde estoy apoyando a la fundación justicia social que se dedica a atender niñ@s, jóvenes y adultos con diferentes tipos de discapacidades con el apoyo de otras instituciones. En el caso de los niñ@s que se atienden tienen dificultad en sus aprendizajes por lo que se les da atención personaliza para que puedan ir mejorando en su aprendizaje, ya que en algunos de ellos no cuentan con una atención especial, sino que están junto a los demás estudiantes de educación regular y tampoco cuentan con un familiar que les apoye.
Por otra parte, a los jóvenes y personas adultas que tienen diferentes tipos de discapacidades físicas e intelectuales se ven beneficiadas de un proyecto que les proporciona insumos para que ellos puedan tener su propio emprendimiento, se les apoya y acompaña para que ellos puedan aprender cómo administrarlo. Permitiéndoles ser personas productivas para la comunidad y que ahora ellos se generan sus propios ingresos económicos para su sostenibilidad. Demostrando así que son personas independientes y de mucho valor para la sociedad.
Se que no puedo hacer grandes cosas, sin embargo, podemos contribuir para hacer un pequeño cambio en las vidas de las personas que Dios va poniendo en mi camino, no obstante, todo esto no sería posible sin el apoyo de las personas que generosamente nos brindan su ayuda.
Las pequeñas acciones que realizamos por más sencillas que parezcan para ellos es de mucho valor, como jugar con los niños, ayudar en su lectura para que aprendan a leer a pintar, dibujar. puedo ver en su mirada, en su alegre sonrisa que conmueve nuestro corazón. Por otra parte, esto me recuerda lo que nos expresó el papa francisco. la sabiduría del corazón es salir de sí hacia el hermano. A veces nuestro mundo olvida el valor especial del tiempo empleado junto a los que nos necesitan, porque estamos apremiados por la prisa, por el frenesí del hacer, del producir, y nos olvidamos de la dimensión de la gratuidad, del ocuparse, del hacerse cargo del otro. En el fondo, detrás de esta actitud hay frecuencia una fe tibia, que ha olvidado aquella palabra del Señor, que dice: “A mí me lo hicisteis”. Por esto, quisiera recordar una vez más “la absoluta prioridad de la ‘salida de sí hacia el otro’ como uno de los mandamientos principales que fundan toda norma moral y como el signo más claro para discernir acerca del camino de crecimiento espiritual como respuesta a la donación absolutamente gratuita de Dios” (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 179).
Vivir esta experiencia me da mucha alegría, sabiendo que Dios camina a mi lado en todo momento.

Uno de los adultos con discapacidad física junto a su emprendimiento.

La sonrisa de los niños es el mejor regalo que he recibido en esta comunidad.
por Gabriela Hernández
La alegria de los niños es un tesoro afirma el papa Francisco.
“El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mi y el que me recibe a mi, no me recibe a mi sino al que me envió.” (Marcos 9:37)
En otras palabras Jesús nos esta enseñando que recibir a alguien en su nombre, especialmente a los más vulnerables como los niños es como recibir al mimos Jesús, y enfatiza que la forma en que tratemos a los demás, especialmente a los más necesitados, refleja nuestra relación con el y con Dios.
Seleccione este lugar para empezar un nuevo ministerio, cuando visite por primera vez está comunidad quedé muy impresionada por la energía de los niños, su alegría, su entusiasmo y su amor, aún sin conocerme se acercaron a mi, se me colgaron, me abrazaron, y jugaron, como si fuera una amiga de toda la vida y me llamaron madre Gaby, lo que pude percibir es que pasan solos en sus casas y por eso salen a las calles, cuando ya iba de regreso a Cochabamba los llevaba a todos en mi mente no salían de ahí es como que quería regresarme para estar con ellos, me robaron el corazón, decide volver para poder dar mi servicio y el amor a la comunidad, acompañar a los que sufren, y ser solidaria con ellos, Santísima Trinidad es una comunidad tranquila hay días que hace un calor agobiante hay muchos mosquitos, mariguises entre otros insectos molestos, pero a pesar de todo esto puedo sentir la paz en esta selva tropical con sus hermoso ríos, por las tardes salimos a jugar con los niños son muchos, ellos llegan a tocar la campana de nuestra casa por las tardes para que vayamos a la cancha, a medida que pasan los días voy conociendo su realidad y hay situaciones que veo y me parte el corazón, los niños se alegran con nuestra presencia, cantamos, jugamos nos reímos la pasamos de maravilla y de vez en cuando compartimos dulces, un día estábamos jugando fútbol y una niña comenzó a llorar pensé que se había caído pero lloraba por qué quería ver a sus padres, me acerque hacia ella y la abrace le dije que ya pronto llegarían sus padres que andaban trabajando y que siguiéramos jugando, dejo de llorar. Hay otros niños que me dicen que no han comido o que fueron al chaco y los picaron los petos (avispas) en las manos, las andan inflamadas hasta los dedos y les duele, cuando no hay clases ellos son llevados a trabajar en el chaco con toda su familia, tienen que soportar un sol extremo, se alimentan con comidas frías y a veces no toman ni agua, realizan trabajos pesados para poder ganar algo de dinero, algunos
padres dejan que sus hijos se vayan solos a la escuela, y también les dejan comida para que ellos solitos se sirvan pero hay unos que son muy pequeños y aún así lo hacen, niños pequeños cuidándose entre ellos mismos, fui a visitar una familia y la mamá acababa de llegar ella cansada con dolor en las manos me confeso que no podía ni agarrar las cosas bien a causa del dolor, y pude ver que uno de sus hijos no tan grande unos 10 años quizás comenzó a cocinar para todos y vi las responsabilidades que tienen a tan temprana edad, otro día fui a la pequeña Clínica que hay en la comunidad y la enfermera me comento que hay niños que son engañados por los que pasan comprando cosas chatarras y los niños venden lo poco que tiene de sus cosas en casa a un bajo costo.
Otra bonita experiencia que he vivido es ver su fe católica, el poder ser parte de ellas, de sus ritos, costumbres y tradiciones he aprendido mucho y seguiré aprendiendo más de ellos. Estoy muy emocionada de estar en esta bonita comunidad llena de niños y personas que me han acogido como su familia, se que Dios esta entre nosotros en esta comunidad, con estas personas sencillas, pero de gran corazón.
Estoy jugando con los niños.


