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Heidi Cerneka

 

Año que se unió a MKLM: 1996

País: Frontera México-Estados Unidos

Ciudad: El Paso Texas

Enfoque: Justicia y Paz

Población beneficiada: Inmigrantes y solicitantes de asilo

Descripción: Servicios legales

 

Apostolado actual:

Heidi ha iniciado un nuevo apostolado en la frontera México-Estados Unidos, con base en la ciudad de El Paso en Texas, que limita con la ciudad de Juárez, Chihuahua. Ella es la primera misionera laica Maryknoll en la frontera desde 2007, y se unirá y colaborará con la hermanas, padres y hermanos de Maryknoll así como con miembros de otras comunidades de base de fe.

La nueva tarea de Heidi es la culminación de un proceso de dos años de discernimiento que reconoce la frontera física como un lugar que habla particularmente de nuestro carisma: “ser testigo de la Palabra de Jesucristo, atravesando límites de cultura, nacionalidad y fe, para conectar nuestras vidas con los pobres y los oprimidos de la tierra.”

Ella se desempeña como abogado de inmigración con agencias de la comunidad. Además, piensa integrar temas de inmigración y su experiencia con mujeres y encarcelamiento. Por favor consulte aquí sobre novedades a medida que el trabajo de Heidi se desarrolla en la frontera.

Datos Personales:

Heidi considera a St. Lois, MO y Chicago, IL, como su casa. Se integró a MKLM en 1996. Previamente trabajó en la pastoral penitenciaria en la Universidad Loyola de Chicago, tiene también experiencia de haber trabajado con mujeres en situaciones de consumo de drogas y violencia doméstica. Así mismo, Heidi pasó dos años en Belice trabajando con los voluntarios Jesuitas. Ella recibió sus títulos universitarios de St. Mary’s College en South Bend, IN (Licenciatura en Estudios Religiosos [1987]), y de Loyola University Chicaco (Maestría en Estudios Pastorales [1991] y Doctorado en Jurisprudencia[2017]).

 Apostolados pasados con Misioneros Laicos Maryknoll:

Por más de 20 años Heidi ha trabajado con mujeres encarceladas, brindándoles acompañamiento y derecho a defensa en las mismas cárceles de mujeres, también ha abogado por políticas de justicia que contemplen la situaciones únicas de las mujeres y ha promovido la idea de un mundo donde la cárcel no es la respuesta para las injusticias. Sobre su trabajo ella dice: “La cárcel es el lugar donde más siento la presencia de Dios. Cuando le quitas todo a una persona – familia, casa, trabajo, libertad, y más – a veces todo lo que ella tiene es su fe y su Dios, a los que se sujetan con tenacidad. Escucho a menudo a agentes pastorales decir que ellos visitan las cárceles porque es nuestro llamado, llevar allí a Jesús. Creo que Jesús está allí mucho antes que nosotros y nuestro trabajo es encontrarlo entre la gente a quien visitamos.”   

Luego de obtener su título en Derecho en 2017, Heidi sirvió en Kenia, entablando relaciones con las organizaciones locales en Mombasa y Nairobi. Trabajó con proyectos pastorales y legales para ayudar a mujeres involucradas en el sistema de justicia criminal, especialmente con programas de representación paralegal y de auto-representación, que las capacitan para ser sus propias defensoras en sus casos criminales.

Kenia no tiene defensores públicos, por tanto, considerando que la mayoría de las persona en prisión tiene recursos económicos limitados, generalmente terminan sin contar con un abogado que las defienda en la corte. Capacitar a los presos a expresarse en la corte, a ser sus propios defensores, no solo les da una mejor oportunidad de un juicio justo, pero les da también el valor y la auto-confianza que les acompañará mucho más allá de su caso en la corte.

Desde 1996 a 2014, Heidi vivió en San Paulo, Brasil y trabajó con la Pastoral penitenciaria de la cárcel nacional- asociada con la Conferencia de obispos católicos- y con la organización no-gubernamental, Institute for Land, Work, and Citizenship (ITTC). Trabajó en temas de políticas públicas y derechos humanos para todos los presos, y para sus familias, pero desarrolló un apostolado específico con mujeres en la cárcel porque por lo general, las mujeres son ignoradas en las defensa y políticas de la cárcel. Ella proporcionó apoyo pastoral directo a presas mediante visitas regulares, y trabajó en conexión con organizaciones gubernamentales y no-gubenamentales, locales, estatales y nacionales. Realizaron cambios en el trato hacia las mujeres, en la audiencia de sus casos y en las oportunidades de sentencias alternativas; y al mismo tiempo abordaron temas más grandes relacionados al crímen, la droga y el tráfico humano, identificando patrones que se repiten de país a país. Igualmente, Heidi participó de los grupos de expertos de las Naciones Unidas para desarrollar las Reglas Mínimas del Tratamiento de las reclusas (Reglas de Bangkok), y la revisión de la Reglas Mínimas de las Naciones Unidas del Tratamiento de los Reclusos (Reglas Nelson Mandela).

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